Semáforo

Hoy por la mañana muy temprano, viajo, como todos los jueves, a llevar a dos de mis hijos a terapia en nuestro auto.
En el semáforo de trece y treinta y dos de La Plata, se acerca un señor con muletas y una pierna cortada a pedir monedas.
Iván se asoma por la ventanilla y tiemblo. Lo mira en silencio. Respiro aliviado. Cuando arrancamos, se queda observándolo por la luneta trasera.
-¿Qué le pasó, papá-
-Le cortaron la pierna-
-¿Por qué?-
-No se. A lo mejor tuvo un accidente-
-¿Naufragó su barco?-

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¡¡¡Hola samig@s!!!

Destacado

Si Ud. entró acá, hay posibilidades que sea por casualidad, o tal vez, porque al poner “autismo” en el buscador, por allí abajo, le apareció el enlace.
En este blog no habrá una pizca de autocompasión, y espero que tampoco de consejos. (Puede chispotearse algo, pero sería un accidente y/o error de mi parte).
Los textos, las palabras, los enlaces, los videos, tendrán el espíritu crítico e incluso la intensión de problematizar la realidad. Ud puede decir ¿¡-Problematizar?!… ¡Ya tengo bastante!-
Si… Problematizar. Acá no hay respuestas ni bálsamos.

La intensión de este blog es expresar algunas ideas, estimular la construcción de respuestas y abogar por la máxima autonomía posible de las personas con autismo. El derecho a la elección, la incidencia en la cosa pública, el ejercicio de la sexualidad, el derecho a asumir riesgos. Aquí trataré sobre el autismo, pero estas ideas son para tod@s.

Si Ud es padre/madre de un niño/niña autista, puede pensar como lejano/imposible lo que le planteo. Piénselo. No siempre serán niños y Ud. no es inmortal. Disculpe que se lo diga tan crudamente.

Y ahora, luego del sopapo, le doy un abrazo y le pongo el hombro.
🙂