Semáforo

Hoy por la mañana muy temprano, viajo, como todos los jueves, a llevar a dos de mis hijos a terapia en nuestro auto.
En el semáforo de trece y treinta y dos de La Plata, se acerca un señor con muletas y una pierna cortada a pedir monedas.
Iván se asoma por la ventanilla y tiemblo. Lo mira en silencio. Respiro aliviado. Cuando arrancamos, se queda observándolo por la luneta trasera.
-¿Qué le pasó, papá-
-Le cortaron la pierna-
-¿Por qué?-
-No se. A lo mejor tuvo un accidente-
-¿Naufragó su barco?-

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