110 a Sudakia

Sudakia

Un rayo cayó en el transformador del barrio. Nos dejó más de cuarenta horas sin electricidad desde la madrugada del viernes. Una suerte.

Los días sin electricidad suelen tener distintos momentos. Putear, inventar menús con la comida de la heladera, apagar los teléfonos celulares para racionar la carga, ver si las linternas tienen pilas, tranquilizar a los niños.

Son días de lectura de cuentos, del juego del fantasma comedor de culos, de guerra de almohadones, de uso de velas.
Y de lecturas atrasadas.
Así fue devorado Veo una Voz de Oliver Sacks, que esperaba desde 2012 ser tenido en cuenta. Y ahora le llegó el turno a Arráncame la Vida de Ángeles Mastretta. Sacks me impulsó a aprender el lenguaje de señas. Un recurso más que habrá que probar con el niño que no habla.

Con la vuelta de la luz, interrumpo la lectura analógica, reviso los mails…

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