Preocupaciones

1

Ahora ella trabaja con los monos saimiri en el ECAS. A los saimiris les encanta las orugas. Entonces  busca  para ellos durante toda la semana.  Las halla en el jardín de casa, bajo los troncos.

Debe mantenerlas vivas. Las pone en un baldecito con tierra. Los viernes primero tiene escuela y  luego va a  ECAS   directamente. ¿Dónde  guardará las orugas  mientras tanto?… Eso la tiene muy preocupada.

2

Él le ha cosido una ropita a un choclo envejecido de la heladera. Es un muñeco-choclo vestido con ropa a medida. Le advierto que hay posibilidades que el choclo se pudra con el paso del tiempo.

No necesita a Kent ni una PlayStation. Le basta con un choclo pasado, una tela vieja y aguja e hilo. Se sienta frente al choclo en silencio esperando algún signo de putrefacción. Lo observa pacientemente.  El tiempo corre y él petrificado y preocupado quiere que todo siga como está.

3

El más chico  usó mi computadora. Algo hizo porque  la pantalla quedó negra y solo se veía el cursor. Reinicié y nada. El memory-test no arrojó fallos. El inicio por consola no dio pistas del error. Pero la interfaz gráfica estaba cagada.

Busqué documentación. No encontré nada que me sirva.

Decidí reinstalar. Se supone que no debería perder datos, puesto que al directorio “Home” lo instalé en otra partición del disco. Allí están todas las fotos familiares. No todas están respaldadas. También tengo cosas laborales de años, libros. Redimensioné particiones con Gparted. No puede fallar. No debería. Si falla sería una catástrofe.

Reinstalo Ubuntu Mate.  Entro con una versión live. Borro  las configuraciones que están en las carpetas ocultas de mi vieja Home para no tener conflicto con las nuevas versiones de programas…y renombro carpetas para no confundir nuevas con viejas. Instalo. Elijo montar Home en la partición separada donde están todos los datos. Que sea lo que tenga que ser. ¡Puta madre!…¿Funcionará?…Transpiro. Se preocupa con las puteadas y viendo mi cara de preso ante el patíbulo.

El fondo de pantalla es Huayra Liso bucólica jpg. El entorno es Mate. El tema es Huayra Liso. El borde de ventana es Yuyo dark.

Comment. Discapacitados (Publicado en mi blog Sudakia)

Tengo otro blogsito: autismo sudaca. De allí rescaté estos párrafos de una respuesta que di en relación a un post (Marzo de 2012)

Hola Christian. Hall en La Dimensión Oculta (The Hidden dimensión, 1966) propone una proxémica, es decir una semiótica del espacio. Observa a los animales y ve cómo a partir de determinada distancia, (sobre todo en los animales territoriales) se pasa de ser una curiosidad a una amenaza. ¿Cual es el límite?… Extrapoló estas observaciones al campo de la cultura. Identifica cuatro distancias: íntima, personal, social y pública. Él le pone metros y centímetros pero eso a mi no me importa. También reconoce variaciones culturales. Pone ejemplos interesantes, por ejemplo, no es lícito mirar a los ojos en un ascensor: si ese límite se pasa, es una amenaza o una seducción. En su momento, me pareció un poco intrascendente. Hall nunca habló en el libro sobre el autismo.
Pero con los años y siendo padre de tres niños dentro del espectro autista lo recordé.

Caminaba por la calle con mi hijo Ivan de seis años con TGD. Justo cuando pasamos frente a la puerta de una casa, salió una anciana. Iván le tomó la mano sin hablarle y con naturalidad. La señora dejó que eso suceda y así caminamos una cuadra los tres en silencio. Yo estaba incómodo, pero era el único. Para Iván no había ningún problema, y la señora caminaba feliz. Tal vez hiciera mucho tiempo que nadie la tocaba.

[esto que diré no estaba en el texto original. Ivan desde antes del trío caminante quería una Coca Cola. Yo avergonzado deseaba terminar de inmediato el paseo de los tres tomados de la mano. Esa cuadra me estaba pesando kilómetros.

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Por fin vi un kiosco en la vereda de enfrente y le avisé que cruzaríamos a comprar. Ni siquiera me animé a mirar a la anciana cuando nos separamos. Con los años Ivan me está transformando, morigerando mi discapacidad. Sigamos con el texto de 2012]

Me quedé reflexionando sobre el punto. Y allí estaba lo del espacio íntimo, Hall y el autismo. Luego observé eso en mi hija, con Asperger. Las distancias sociales forman parte de un código no escrito nunca explicitado. (…)

Jamás había leído nada que relacione el autismo y la proxémica de Hall, hasta que hace diez días leí, Haciendo frente, de Marc Segar. (Un joven ingles con asperger, que hace una especie e manual para ayudar a otros asperger a sobrevivir a las burlas, y a hacer explícitos los códigos ocultos de la cultura.)
En la página 10 está el punto 5.1: Límites o espacio personal.

* * *

Pensando ahora en 2016 sobre la anécdota y el texto de 2012, no importa lo de Hall y su proxémica sociobiológica. Importa la llamada normalidad, la vergüenza, el miedo a los desconocidos y al ridículo.

En Sudakia será considerado discapacitado/autista quien no salude, quien sospeche de los extraños, quien no sea capaz de poner la mano, la oreja y el tiempo al servicio de los desconocidos.

Las personas son extrañas cuando usted es un extraño
Las caras parecen feas cuando usted está solo
Las mujeres parecen malas cuando usted es no deseado
Las calles son desiguales cuando usted está mal
Cuando usted es extraño
Las caras salen de la lluvia
Cuando usted es extraño
Nadie recuerda su nombre
Cuando usted es los extraños