Lo que vendrá

No se cómo uniré las ideas que ahora mismo tengo. Tienen relación. Lo sé.
Ahí voy…

¿Recuerda las series americanas donde el ladrón debía robar una antigüedad protegida dentro de una caja de cristal, apoyada en un cubo con trampas de peso y a su vez rodeada de haces de láser, que al interrumpirlos harían sonar una alarma?… (Frase larga, le puse algunas comas para que no muera asfixiado).
El tipo hacía humo, o echaba talco y los rayos se hacían visibles. Luego se las ingeniaba con acrobacias y recursos varios y se afanaba el objeto en cuestión, se culeaba a la chica y huía a México, Brasil o algún otro paisucho sudaca a vivir la gran vida.

Quedémonos con la imagen del haz de rayo láser que se hace visible con humo.
Trasladémonos a un supermercado.
Usted sabe de acuerdo a la fecha del mes y al estacionamiento la cantidad de gente con que se encontrará adentro y de acuerdo al volumen de compras calculado, elige un gran carro o un canasto modesto. Prueba si las ruedas giran o hay algna trabada, para no hacer esfuerzos sobrehumanos. Caminar o circular un carro, en un local abarrotado de gente es una odisea, que la de Ulises, un poroto. Pero no imposible. Ud. ya sabe como hacerlo.
Para las góndolas atestadas, como la de los lácteos, conviene dejar el carro en un lugar adecuado, pero no tan lejos del campo visual, porque aunque todavía no pagamos un peso, creemos nuestras todas las cosas que hemos amontonado concienzudamente. ¡Podríamos ser robados!…
A usted le molestarán las personas que se ponen en el paso. Que se creen que todo el pasillo es para ellos, que dejan el carro abandonado en mitad del camino.
Usted tiene el recurso del humo o el talco. Usted ve haces de luz que marcan los lugares donde pasarán personas, carros, repositores, aunque todavía no estén ahí.
Un autista tendrá serias dificultades para adivinar, anticipar los comportamientos de los compradores compulsivos de los supermercados. No tienen el talco o el humo mágico que revelan los rayos de los comportamientos anticipados. Les costará entender la consigna -¡Correte del paso!…¿No ves que estás en mitad del camino?…-
No,  no ven el camino. Todavía nadie ha pasado por donde nosotros vemos el haz de láser.
Están ciegos a lo que vendrá, a lo que harán los demás, a las reglas no establecidas explícitamente.

Si interactuamos con autistas, convendría usar el talco para ver esa dificultad que se nos hace frecuentemente opaca.

Astor Piazzolla. Lo que vendrá, arreglo de 1963 (Astor quemó la partitura en Punta del Este)