El cielo se cierra. Llueve. Y luego sale el sol.

Espero a Tomas en el auto. Lo he dejado en terapia y tengo que hacer tiempo. Hay truenos.
No sé por qué, pero siempre es uno fuerte el que desencadena el aguacero.
El agua golpea en la chapa violentamente. Los vidrios comienzan a empañarse con el contraste del frío exterior y mi aliento.
Limpio con un pañuelo. Años atrás seguro hubiera comenzado a dibujar con el dedo. ¿Cuando fue que dejé de hacerlo?… ¿Por qué?…
La realidad se ve distorsionada a través de un vidrio mojado con lluvia. Saco una foto puntillista.

Foto: El Sudaca Renegu. Licencia CC 2.0

Es un buen momento para poner un disco. Encuentro uno con caja de acrílico transparente. No está rotulado. Pongo a Verbatim para que me sorprenda. Era Tom Waits, The Heart of Saturday Night.
Pongo el track 2. Sale San Diego Serenade.

Foto: El Sudaca Renegu. Licencia CC 2.0

Intento no suicidarme mientras pienso…
Ché, lo del intento de suicidio es una ironía. La música, la lluvia ¿No?… digo.
¿Qué pasará cuando estemos viejos, cuando con la china espilchemos?…
Qué será de Tom, del chancho negro de las pampas húmedas, que es así es como le digo. A veces es el chancho húmedo, o Chan.
Lo más probable es que nunca hable. ¿Podrá enamorarse?…
Es la hora. Llueve torrencialmente.

Cuando corre hacia mi con los brazos abiertos y sonriendo, el mundo desaparece, la lluvia, la música. No hay nada más.

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